El puente está quebrado

En 1923, durante el gobierno de Miguel Abadía Méndez, se contrató con la casa Sir W.G. Armstrong Whitworth & Company Limited la construcción de un puente en Girardot, que serviría para el transporte ferroviario, el cual resultó ser un icono de crecimiento y desarrollo en el país. Fue inaugurado en 1930 y desde entonces ha sido una obra arquitectónica emblemática, “gracias al gran flujo de carga diaria y las conexiones nacionales que proporcionaba’’ (sic), comentó Walter Hernández, director de Talleres Municipales –organismo local encargado del cuidado de la infraestructura de los sitios públicos- que forjó desde aquellos años, a Girardot y Flandes, como sitios de apreciación para los turistas.

El Puente Férreo, por muchos años, fue el encargado de conectar al centro con el sur del país. Desde su construcción fue mantenido por la empresa de Ferrocarriles Nacionales de Colombia (FNC); pero, cuando llegó el día de dejar a un lado los trenes para la industria, en Colombia, la obra arquitectónica -que se ha presumido como atractivo turístico de Girardot, Flandes y la región- pasó a ser un sitio en pésimas condiciones que, además de ser peligroso, tiene una apariencia más cercana a las ruinas de lo que fue alguna vez un puente, en vez de un lugar reconocido como patrimonio cultural.

El declive

Foto: José García

Losas caídas, madera putrefacta y una serie de obstáculos hacen a esta conexión interdepartamental parecer más una trampa, que una vía de comunicación. “Nadie le pone mano a ese puente, y lo peor es que si lo utilizan: los señores de los raspados, la que vende la fruta, los restaurantes de Flandes; y los señores de la Alcaldía no hacen nada para arreglarlo” (sic), acota Diego Medina, habitante de Flandes. Así mismo, se observa que en Girardot se habla de turismo como eje central de desarrollo social; empero, parece que eso se queda como un discurso demagógico, pues un lugar como ése debería ofrecer un mejor estado.

‘‘Tanto la Alcaldía de Girardot, como la de Flandes, dejan a Invías como único responsable de su cuidado, aun cuando es un patrimonio que comparten los municipios’’, según afirmó Víctor Salamanca, representante legal de la Asociación de Transportadores Pensionados (ASOTRAPEN).

Actualmente, es un monumento que evidencia un pasado glorioso, se tiñe de un coloso de metal corroído que demuestra el abandono al que está sometido uno de los más prominentes rezagos de la `Era locomotriz colombiana´. Por ello, es menester preguntar a quién se le debe culpar por el avanzado deterioro de la estructura. Planeación Municipal le `lanza la pelota´ a Secretaría de Infraestructura, y ésta señala que la institución encargada es INVÍAS –donde el órgano que manejaba el tema está en cese de funciones–, y de esta descarada manera unos se pasan la responsabilidad a otros, lo que deja sin dios ni ley al turístico puente que frecuentan los visitantes de la `Ciudad de las Acacias´.

“Si fuera por voluntad de los mandatarios de turno ese puente ya estaría en buen estado; además, podía utilizarse para comunicación entre los municipios, porque el `Mariano Ospina´ no creo que aguante más con ese trato” (sic), informó en su momento Víctor Salamanca, representante legal de la Asociación de Transportadores Pensionados (ASOTRAPEN). De este modo, se observa que la obra de infraestructura necesita mantenimiento, no sólo por su estética o valor histórico sino por la necesidad que suscita la conurbación de Girardot, pues en el momento que suceda un siniestro, las interacciones de la ciudad con el resto del país serán difíciles: y ahí sí, quedará cual cuba: aíslada.

Por: Brayan Ávila Chaux – Nicolás García Meneses, estudiantes de Comunicación Social y Periodismo. 

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Autor entrada: Girardot.info

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